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Breve análisis sobre el abordaje de la calidad democrática por los partidos políticos en España

Hoy CIECODE presenta los resultados de su última investigación

A lo largo de 2019 participamos de manera activa en una serie de proyectos y plataformas relacionados de manera directa con el fortalecimiento de la calidad democrática en España, hemos participado en las acciones de monitoreo electoral de Polétika y Greenpeace en las elecciones generales de abril y noviembre, en el desarrollo de un estándar de programas electorales a través de Open Manifesto Project y en la actualización de las temáticas de TiPi Ciudadano para incluir los derechos y libertades en la era digital. Todos estos proyectos nos llevaron a plantearnos una serie de inquietudes que hemos intentado resolver a través de la investigación que presentamos hoy: “Breve análisis sobre el abordaje de la calidad democrática por los partidos políticos en España”

Con este análisis hemos intentado responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál es el estado de la calidad democrática en el mundo? ¿Y en España?

  • ¿Qué propuestas realizaron los principales partidos políticos en relación a la mejora de la calidad democrática? ¿hay diferencias entre lo que propusieron en las elecciones europeas, en las generales y en las autonómicas?

  • ¿Han habido avances en cuanto a la calidad democrática en las últimas Legislaturas? ¿Cuál ha sido el rol de los y las diputadas de cada partido?

Algunas de las principales reflexiones y resultados generados a partir de esta investigación se presentan a continuación (podéis acceder al documento completo en abierto aquí).

El estado de la calidad democrática en el mundo

En términos cuantitativos, el mundo es hoy más democrático que nunca, existen 97 democracias en la actualidad, sin embargo no todas son democracias plenas, ni mucho menos se trata de una situación estática, sino todo lo contrario. Las democracias varían en calidad, y en concreto en los últimos años se han venido erosionando de manera preocupante.

Hay quienes hablan de una ‘tercera ola de autoritarismo’, un proceso por el cual las elites gobernantes avanzan en la erosión de las funciones de las democracias, a lo que se suman otros fenómenos, como el debilitamiento de la separación de poderes en muchos estados, el aumento de los casos de corrupción, y la consecuente falta de credibilidad en el sistema, y el refuerzo de los movimientos populistas.

global-freedomGlobal Freedom status — Freedom House

Algunos datos que surgen de nuestra investigación nos llevan a reflexionar sobre cuestiones como que actualmente sólo el 3% de la población mundial vive en países donde se respetan las libertades fundamentales, siendo la libertad de expresión la que más deterioro ha sufrido, las tendencias globales muestran que los ataques se centran en las organizaciones defensoras de los derechos humanos, los migrantes y las minorías étnicas, así como también los colectivos LGTBIQ+, feminista y de defensores del medioambiente. Esto sin contar el aumento de casos de corrupción, el declive del derecho de participación en muchos estados y el potente auge de movimientos populistas, al punto donde 1 de cada 3 ciudadanos europeos ha votado a partidos abiertamente populistas.

¿Pero cuál es la situación en España?

De acuerdo con los principales índices globales, España cuenta con una puntuación de 94/100 según Freedom House y ocupa la posición 19 según el Democracy Index en cuanto al nivel de su democracia.

Sin embargo no todo lo que brilla es oro, en los últimos años los derechos civiles se han visto atacados por diferentes legislaciones, comenzando por la conocida Ley Mordaza, pasando por reformas de una serie de artículos del Código Penal, más que nada en materia de terrorismo, endurecimiento de penas por delitos de enaltecimiento o humillación. Se trata de un proceso que inició hace varios años y que no parece detenerse, tomando como caso más reciente el llamado ‘Decretazo Digital’.

A nivel de corrupción la situación no mejora mucho, ocupando el puesto 30 entre 180 países analizados, con casos de corrupción muy sonados pero también con una ciudadanía bastante concienciada que presiona continuamente exigiendo mayor transparencia.

De promesas y hechos: la calidad democrática en los programas electorales y en el Congreso

Entre las primeras reflexiones de la investigación podemos decir que, existe un alto grado de coherencia interna en los partidos en los tres niveles administrativos en los cuales se elaboraron programas electorales y que los temas relacionados con la calidad democrática tienen una presencia en general escasa.

A nivel europeo, solo el 7% de las propuestas de los partidos estuvieron relacionadas de alguna manera con la calidad democrática, y son los partidos progresistas los que mayor voluntad y compromiso mostraron, incluyendo propuestas relacionadas con el voto rogado, prohibición de devoluciones en caliente, transparencia fiscal y promoción de la participación ciudadana. Mientras que partidos más conservadores apostaron por propuestas de regulación del ecosistema digital desde un enfoque securitario y economicista.

Por el lado de las elecciones generales la presencia fue aún menor, con tan sólo un 5% de propuestas relacionadas con la calidad democrática, las propuestas más sonadas fueron las relacionadas con la lucha contra la corrupción, la independencia del poder judicial y el registro y regulación de lobbies o grupos de interés. A partir de allí las diferencias entre partidos van en aumento, desde propuestas para derogar la Ley Mordaza por parte de los partidos de corte más progresista, hasta el agravamiento de penas por ofensas a símbolos nacionales, por parte de partidos de extrema derecha.

La última parte de la investigación se centró en la actividad del congreso en torno a la calidad democrática, en concreto en las últimas dos legislaturas, la XII y la XIII.

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La XII legislatura se podría resumir como pobre en cuanto a avances reales, con solo 30 iniciativas madre presentadas, de las cuales sólo se aprobaron 2, con la libertad de expresión como gran protagonista, aunque luego la falta de consensos terminó minando las posibilidades de avances reales en este sentido. Por el lado de la actividad de orientación al gobierno, el foco estuvo puesto en temas como la desinformación, las puertas giratorias o la protección de derechos digitales.

La XIII legislatura puede resumirse como una ‘travesía en el desierto’, siendo la más corta en la historia de la democracia española y con una actividad parlamentaria muy reducida también. A grandes rasgos la labor parlamentaria en calidad democrática se redujo a poco más de 70 actos, de los cuales casi la mitad fueron preguntas al gobierno. Pero si que podemos destacar proposiciones interesantes como las de protección a alertadores o whistleblowers. Sin embargo por la convocatoria a nuevas elecciones muchas no llegaron a debatirse y no se llegó a aprobar ninguna ley.

Esta investigación nos ha permitido ahondar un poco más en los retos de la calidad democrática, y sobre todo en la posición de los diferentes partidos políticos en cada uno de los temas y aspectos que la componen, estas diferencias quedan claras no solamente en periodos electorales sino también a lo largo de las legislaturas, y provoca una falta de consenso que evita muchas veces conseguir avances reales.

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