

En el marco de la Semana de la Administración Abierta, presentamos junto al Ministerio de Juventud e Infancia una herramienta que llevábamos tiempo queriendo construir. Se llama VINCULANTE y cambia la forma en que se puede entender -y rendir cuentas- sobre cómo se hace una ley.
Quienes participan en procesos de consultas públicas rara vez saben qué pasó con sus aportaciones. ¿Se tuvo en cuenta lo que dijeron? ¿Cambió algo gracias a ellas? Esa falta de respuesta no es solo un problema de transparencia hacia la ciudadanía, sino que también afecta a quienes tienen que tomar decisiones.
Los diputados y diputadas votan textos legislativos sin conocer el respaldo científico, técnico y ciudadano que hay detrás de cada disposición. Saben lo que dice la norma, pero no ven las capas que la construyeron: qué expertos la avalaron, qué organizaciones la reclamaron, qué colectivos la mejoraron con sus aportaciones. La participación ciudadana queda así atrapada en una caja negra: entra, pero nadie sabe bien qué sale (ni quién ha aportado los ingredientes del resultado).
VINCULANTE abre esa caja negra. Analiza las aportaciones ciudadanas de los procesos participativos y las vincula a los artículos concretos del texto normativo al que contribuyeron. Gracias a la inteligencia artificial, es posible ver las “capas” de una ley: qué ha cambiado, por qué y a propuesta de quién.
El resultado es una herramienta de trazabilidad legislativa que sirve a tres actores a la vez: la Administración puede demostrar que escuchó, la ciudadanía puede comprobar que su voz tuvo efecto, y los legisladores pueden votar con más información -y con más legitimidad- lo que aprueban.
En el acto de presentación, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, fue directa: “Para activar la participación de la juventud en las políticas públicas, no basta con una invitación. Las Administraciones deben cambiar su lenguaje, facilitar el acceso a la información y abrir espacios antes de que todo esté decidido”.
Rego subrayó también que la participación real “desordena, incorpora preguntas que no estaban previstas y reordena las prioridades”. Y por eso, según ella, “las personas jóvenes no necesitan que las instituciones hablen en su nombre, necesitan instituciones que sepan escuchar y que estén dispuestas a cambiar a partir de lo que escuchan”.
Es exactamente el espíritu con el que construimos VINCULANTE.
(Este proyecto piloto ha sido posible gracias al convenio suscrito con la entidad pública Red.es para impulsar los derechos digitales en el ámbito de la participación ciudadana. Ha sido financiado por la Unión Europea con fondos Next Generation).


