

Hoy se conmemora el Día Mundial del VIH. RTVE le dedicó 28,5 minutos de su programación en 2025. El Congreso registra 54 iniciativas en casi tres años. Suena a actividad parlamentaria significativa. Pero un análisis de Political Watch sobre la tipología de esas iniciativas revela otra cosa: 23 son simples respuestas del Gobierno a preguntas previas —trámite administrativo, no debate político—, 14 son Proposiciones No de Ley (declarativas, sin fuerza vinculante) y apenas 2 Proyectos de Ley.
Para comparar: la gripe aviar, que no representa emergencia sanitaria en España, generó 16 iniciativas en la misma legislatura. La viruela del mono, con un brote puntual en 2022, activó 8 iniciativas inmediatas.
Mientras tanto, los datos del Ministerio de Sanidad muestran que los nuevos diagnósticos de VIH se han estancado en 3.300 anuales desde 2022, sin seguir bajando tras décadas de descenso. Y más de la mitad (51,1%) llega tarde al diagnóstico, con el sistema inmune ya dañado. Ese porcentaje no solo no baja: ha aumentado en la última década.
El VIH dejó de generar urgencia parlamentaria. Y esa normalización política tiene consecuencias en la salud pública.
Desde Political Watch monitorizamos la actividad parlamentaria sobre temas de interés público. En VIH, el resultado es revelador: 54 iniciativas entre 2023 y diciembre 2025 suenan a compromiso político. Pero el desglose cuenta otra historia.

23 son "Respuestas" del Gobierno a preguntas formuladas previamente. Es trámite administrativo, no generación de agenda política. 14 son Proposiciones No de Ley, instrumentos declarativos que expresan posición, pero no obligan a ninguna acción concreta. Apenas se han registrado 2 Proyectos de Ley en casi tres años, los únicos con capacidad normativa real.
El Gobierno lidera la actividad con 25 iniciativas —más de la mitad son respuestas a sí mismo o tramitación de convenios—. La oposición presiona poco: el PP registra 12 iniciativas, PSOE 8, Sumar 7. VOX, que genera ruido mediático en otros temas de salud pública, apenas tiene 1 iniciativa sobre VIH.
La comparativa es reveladora: la gripe aviar, sin emergencia sanitaria en España, generó 16 iniciativas (VOX lidera con 5). La viruela del mono activó 8 iniciativas inmediatas del Gobierno en 2022. El VIH, con 3.300 personas diagnosticadas cada año, genera inercia administrativa.
"Lo que vemos es un patrón: las crisis percibidas como agudas generan respuesta parlamentaria rápida, mientras que los problemas crónicos, aunque afecten a miles de personas anualmente, pierden urgencia política", explica Christian Griot, investigador de Political Watch. "En VIH, la mayoría de iniciativas son de bajo perfil: preguntas y respuestas, y propuestas sin capacidad vinculante. No hay el debate sostenido que los datos sanitarios sugerirían necesario."
Las iniciativas parlamentarias rara vez abordan lo que los datos del Ministerio de Sanidad revelan.
Estos tres factores —estancamiento, diagnóstico tardío creciente, y brechas específicas de género y origen— deberían orientar políticas de prevención, campañas y acceso a test. Pero el análisis de las 54 iniciativas parlamentarias no muestra que haya debate sobre estas dimensiones.
RTVE dedicó 28,5 minutos al VIH en todo 2025. Para contexto: es menos tiempo del que cualquier telediario dedica a un accidente de tráfico con víctimas mortales.
Sin visibilidad mediática, no hay presión social. Sin presión social, no hay urgencia parlamentaria. Y sin urgencia parlamentaria, no hay campañas de prevención, ni normalización del test, ni recursos suficientes para diagnóstico temprano.
El círculo vicioso de la invisibilidad: el VIH dejó de matar como antes (gracias a tratamientos eficaces), por lo que dejó de ser "noticia". Pero solo deja de matar si te diagnosticas a tiempo. Y cada vez más gente se entera tarde.
La paradoja: el éxito médico del VIH —convertirlo en enfermedad crónica manejable— alimenta su fracaso político. Se ha normalizado hasta la invisibilidad.
Imagen de portada: Foto de Bermix Studio en Unsplash


