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IA para la participación

La inteligencia colectiva puede definirse como la capacidad de un grupo de personas de tomar buenas decisiones, elegir qué hay que hacer, el mejor camino a recorrer para hacerlo, y de quién deberíamos rodearnos para hacerlo, todo esto a través de una comunicación humana donde también pueden participar herramientas tecnológicas (Shin et al., 2024)

Promover entornos que faciliten estas comunicaciones y habiliten el camino para una mejor inteligencia colectiva es el espíritu de este documento, en el cual, a través de una mezcla de metodologías de investigación y conocimiento técnico, se ofrecen soluciones basadas en IA para 7 grandes retos vinculados con las diversas etapas del proceso participativo y deliberativo.

Las soluciones que se plantean tienen en cuenta una serie de consideraciones previas, que se orientan a facilitar la labor de la Administración pública en el difícil reto de aterrizar una tecnología en constante expansión de manera responsable y asegurando que se protege a la ciudadanía en el proceso. Para ello se establecen una serie de criterios basados en la ética, la responsabilidad y la promoción del bien común a la hora de definir las orientaciones para cada uno de los retos definidos. Estos criterios son amplios, y van desde las capacidades actuales que ofrece la tecnología, los niveles de propiedad que se puede tener sobre el código, la transparencia y la rendición de cuentas, la protección de datos, el respeto por la multiculturalidad lingüística en un país como España, entre otras.

Por otro lado, al momento de analizar en detalle cada uno de los retos planteados y establecer criterios para encontrar posibles soluciones basadas en técnicas de IA, se toma como base la propuesta teórica de Fung (2006), que define tres elementos imprescindibles a fomentar en cualquier parte del proceso participativo, que son la inclusión, la deliberación de calidad y el empoderamiento de la ciudadanía en la toma de decisiones. De esta manera, las soluciones en ningún caso son completamente autónomas, sino que cuentan con elementos de revisión humana constantes a la vez que han sido diseñadas para impulsar y mejorar la calidad de mecanismos ya existentes, no para sustituirlos.

El documento tiene una estructura basada en módulos, en primer lugar se definen una serie de consideraciones generales, comunes a los 7 casos de análisis. En dichas consideraciones el lector encontrará desde definiciones clave hasta potenciales riesgos y salvaguardas a tener en cuenta al momento de aplicar las diferentes soluciones. Su objetivo es guiar los procesos de implementación que puedan surgir al momento de resolver cada uno de los presentes retos. A continuación se incluyen 7 módulos, uno por cada caso de uso, que se encuentran interconectados entre sí porque se ubican cada uno en un momento diferente del proceso participativo, antes, durante y después. Pero que al mismo tiempo son independientes entre sí, permitiendo al lector y potencial usuario de estas soluciones trabajar en cada reto de manera individual aprovechando el conocimiento técnico que aporta el documento.

Por último, cada caso de uso cuenta con un apartado común de consideraciones éticas, donde se intenta dar claves a tener en cuenta para asegurar que los procesos de implementación sean seguros y respetuosos de la diversidad humana y donde la protección de sus derechos fundamentales esté siempre en el centro del debate.