

¿Y si la mejor inteligencia artificial no fuera la más grande, sino la que cabe en nuestro propio ordenador? Es una de las ideas que nos trajimos de Barcelona. Allí, parte del equipo de Political Watch participó en el Mozilla Festival, uno de los encuentros internacionales de referencia para pensar qué tecnología queremos como sociedad y cómo afecta a la vida de las personas y a la salud de nuestras democracias.
Entre más de 2000 personas de 100 países, en el recinto Fabra i Coats, escuchamos propuestas que merece la pena contar. El recinto es una antigua fábrica convertida en espacio comunitario, y eso ya es en sí una declaración de intenciones.
El festival no esquivó el elefante en la habitación. Paneles y talleres con miradas de todas las latitudes dibujaron otra IA posible. Una IA más abierta y colaborativa, que proteja nuestros datos y no olvide el coste que esta tecnología y sus centros de datos tienen para un planeta ya muy dañado. Una IA pequeña, experta en tareas concretas, que pueda funcionar en nuestros propios equipos sin depender de grandes modelos ni de grandes infraestructuras. Esa dependencia nos tiene ahora atados a un sistema monopolístico y centralizado, y nos limita a la hora de construir nuestras propias herramientas.
No hablamos solo de futuro. GreenPT, por ejemplo, ya ofrece servicios de IA que ponen la privacidad en el centro y funcionan con energías renovables. Es un proveedor listo para ser usado que prioriza criterios éticos y medioambientales.
Otra idea que nos acompaña es que queremos impulsar tecnologías que no se limiten a darnos la solución, sino que cuiden el proceso y las decisiones intermedias. Ahí está el aprendizaje y ese es el poso que nos quedará como sociedad para seguir avanzando en conocimiento y en progreso compartido.
Barcelona aprovechó la semana para desplegar la Open Tech Week. Dentro de ella, el Decidim Fest 2026 reunió en el Canòdrom, ateneo de innovación democrática y digital, a la comunidad que construye de forma colectiva una de las herramientas de referencia internacional para procesos participativos. También la tercera edición del 4D (Digitalización Democrática y Derechos Digitales) demostró que la reflexión compleja y el humor se llevan de maravilla, con las visiones de El Mundo Today, The Juice Media y Everyone Hates Elon. Aún nos duele la barriga de reírnos.
Desde Political Watch nos reafirmamos en la necesidad de controlar y, en cierta medida, limitar tecnologías como la IA. Y, a la vez, de impulsar alternativas que beneficien a las personas y no ahonden en las desigualdades que ya existen. Tecnologías que nos den prosperidad como sociedad y como planeta.


